La expiación social: Señalar al político. El señor anti-sistémico voltea hacia sus co-habitantes y les sermonea: ¡Mirar! ¡Malditos! ¡Ellos son los culpables! Después de cumplir religiosamente su ritual, vuelve a su rutina. Va al trabajo. Ríe con los amigos. Goza de un vino. Lee un libro. Continúa con su vida. Pero no puede seguir su rutina sin mirar hacia abajo, a los desposeídos, sin mirar a sus lados, los ETA´s, sin mirar hacia arriba, un cielo contaminado. ¿Cómo puede continuar riendo, gozando, tomando vino cuando el mundo está tan vilipendiado? Surge un dilema. ¿Cambiare mi rutina, mis acciones, mis hábitos, mi, mundo, para cambiar el mundo? No. Yo lucho para estar cómodo. Parar gozar de los placeres del alcohol, de las melodías trasnochadas, de las caricias promiscuas. No. Es imposible. Alguien debe encargarse de todo aquello, alguien debe ser el culpable. Los políticos, ellos tienen la culpa. No los conozco, ni a su agenda o propuestas, pero se lo que debo saber: son políticos. Ellos están aquí para la gestión pública. Para arreglar mis problemas. Se les paga para arreglar mis problemas. Si yo no estoy cómodo con la situación, ellos son el origen del mal. No. No son personas. Lo dejaron de ser hace tiempo. Cuando el poder y el dinero pasan a tus manos, la humanidad se desvanece; yo que nunca he tenido poder y dinero, aun soy humano. ¿Actuar? No sirve. Se les paga para que actúen por mí. Ellos, siempre ellos. Deberíamos hacer algo. Estoy dispuesto a tomar las armas y matar a esos enfermos de poder. Esa es la única manera, la solución por antonomasia. Y no me vengas con el voto o esas organizaciones civiles. Son una farsa. Toman demasiado tiempo. La paciencia no es tolerable; muchos hemos esperado el cambio demasiado tiempo; Estoy dispuesto a tomar las armas pero no a votar; estoy dispuesto a organizar una revolución pero no una organización civil. Todo cambio pacifico es gradual, y no estoy dispuesto a esperar; el verdadero cambio debe tomar vidas. El anti-sistémico se reconforta. Se siente bien. Ahora todo es claro. No soy responsable. Ni yo ni mis amigos, menos los tuyos. Es un mal necesario, pero estoy dispuesto a tomar las armas, pero por mientras esperare. Algo ocurrirá. Los tambores de guerra se escuchan en el parlamento. Algo pasara. Debe de. Es necesario que algo ocurra, por mientras, esperare. ¡Pero sepan que estoy dispuesto a todo! (aun que no por el momento). ¡No soy responsable! ¡No soy responsable! ¡No soy responsable!

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